CatalÓ | Franšais | Espa˝ol
PÓgina principal
Estás situado en: Página principal > Miniaturas > Modus Operandi > Soportes

Soportes

El soporte de la escritura.

Cada época y cada lugar ha usado de aquello que la naturaleza  le brinda como soporte para la escritura. Desde el barro y la piedra hasta el papel, hay un largo recorrido. Un recorrido que acompaña la constante búsqueda de la simplificación y la rapidez de la escritura, a fin de facilitar la comunicación y la transmisión de los conocimientos.

Con todo, la transmisión de los conocimientos de nuestra civilización está basado en estos tres soportes: el papiro, el pergamino y el papel.

 

Cera, barro, metal y piedra.

Escriptura cueniforme

Estos soportes de la escritura nos quedan quizás más lejos, muy lejos. Pero en determinados momentos fueron de suma importancia. Recordemos por ejemplo las tablillas cuneiformes de Mesopotamia, gravadas sobre barro; o las planchas de cera donde los romanos estampaban sus acuerdos.

Sobre la cerámica, el metal o la piedra todas las culturas han dejado sus escritos, sus pensamientos, sus mandamientos, sus leyes; pero ya se alejan de lo que hoy entendemos por caligrafía y se acercan más al gravado y a la escultura.

 

Las cortezas vegetales.

Escriptura sobre fulla de palmera

La palabra libro, viene del latín liber, que, como segunda acepción, significa el fino lienzo que separa la corteza de la madera del árbol.  Esta raíz etimológica nos sugiere la gran variedad de sopotes vegetales que se han llegado a usar para poder escribir. Citaremos, como muestra, dos ejemplos: la corteza del abedul, y la hoja de la palmera.

LA CORTEZA DEL ABEDUL
En ciertas zonas de Rusia, entre los siglos XI i XV, la corteza de abedul era el único soporte del que disponían  para escribir. La rudeza del soporte impedía el uso de las plumas o los cálamos, de manera que gravaban con un punzón su escritura cirílica.

LA HOJA DE LA PALMERA
En la India, en el Tibet y en el sur  de Asia se usan las hojas de la palmera como soporte para la escritura. Es una tradición que no ha llegado a perderse del todo, a pesar de que hoy sea casi testimonial.

Las grandes hojas, previamente desecadas, han de bañarse en aceite para conseguir la textura y la flexibilidad necesarias para escribir sobre ellas con un punzón.

Propiamente no son libros, pero el conjunto del texto formado por diversas hojas es encuadernado con dos maderas, una superior y otra inferior, que protegen la colección de hojas de palmera y mantienen su unidad de texto, tal como nosotros hacemos con los libros.

 

El papiro

El llibre dels morts egipci

La famosa biblioteca de Alejandría rebosaba de miles y miles de rollos de papiros escritos e iluminados. Desde el antiguo Egipto hasta la entonces moderna Grecia guardaban su cultura y su ciencia en delicadas hojas de papiro.

El papiro es una planta sin hojas que nace en el Nilo.  Con las membranas que forman el tallo, entretejidas, encoladas, prensadas y pulidas, se forman las hojas o los rollos de papiro, conocidos, en latín clásico, como charta. Alejandría era el gran productor, y el antiguo Egipto su inventor.

Es un soporte de material noble y de una buena luminosidad. La duración de su vida es superior a la del papel pero bastante inferior a la del pergamino.

 

El pergamino

Dice la leyenda que la biblioteca de Alejandría estaba celosa del prestigio que adquiría la biblioteca de la ciudad de Pérgamo. Así pues, decidió, para evitar su competencia, restringir la exportación del papiro a fin de impedir el trabajo de los copistas de la biblioteca de Pérgamo. Éstos, lejos de preocuparse, inventaron un nuevo soporte a base de piel, el pergamino. Llamado así en honor a la ciudad de su nacimiento

El pergamino y la vitela es la piel de cualquier animal, limpia de piel y de carne, estirada durante el secado. Las pieles más usadas, por motivos bien evidentes, fueron y son las de becerro, cabritilla y cordero. Es famoso el pergamino virgen, que se obtenía a partir de la piel de un animal no nacido.

Durante la edad media, en Europa y en el Mediterráneo, es el soporte usado preferentemente, imponiéndose sobre el papiro, hasta que el papel, finalmente, se impuso a ambos con el nacimiento de la imprenta. Su gran ventaja es su longevidad y la gran luminosidad que posee. En contra, deberíamos destacar lo mucho que le afectan los cambios de humedad y de sequedad.

Como material de encuadernación del códice, es decir del libro tal como hoy lo conocemos, es muy apreciado.

 

El papel

El papel es el soporte caligráfico, actual, por excelencia. Se hace a partir de la celulosa obtenida de las fibras vegetales. Las grandes papeleras obtienen esta celulosa de la pulpa obtenida por trituración de los troncos de los árboles. En los pequeños molinos papeleros que conservan la tradición artesanal y buscan una calidad significativa y siguen con técnicas tradicionales, usan trapos triturados y plantas y cortezas vegetales, a fin de conseguir una determinada calidad y textura.

La ventaja del papel sobre los otros soportes estriba en su bajo coste y fácil fabricación, con la posibilidad de conseguir grandes formatos. En contra tenemos su relativa corta vida y su escasa luz, si lo comparamos, por ejemplo, con el pergamino.

Según la leyenda, el papel es un invento chino hecho en el año 105 de nuestra era, por un tal Tsai-lun, quien presentó a l Emperador de la China un papel hecho de trapos triturados. En el siglo VIII, continua la leyenda, los árabes apresaron unos comerciantes chinos de los que aprendieron los secretos de la fabricación del papel. Finalmente, hacia el 1100, a través de Córdoba, Toledo, Palermo y Grecia, se extiende por toda Europa hasta desbancar, con la invención de la imprenta, todos los otros soportes.

La realidad es que en la China se han encontrado documentos redactados sobre papel anteriores al siglo II antes de nuestra era; y que en el siglo VIII de nuestra era, Samarcanda es un importante centro productor de papel.

 

Octavi Aluja 2008 | Todos los derechos reservados | Aviso legal | Condiciones de uso | Cajˇn de sastre | Contactar